sábado, 7 de noviembre de 2015

3. Usuario, ergonomía y antropometría.



La antropometría es el estudio de las proporciones y las medidas del cuerpo humano y la ergonomía es el estado de las condiciones de adaptación de un lugar de trabajo, una maquina, un vehículo, etc.; a las características físicas y psicológicas. "la ergonomía busca un mayor rendimiento en el trabajo a partir de la humanización de los medios para producirlo"

Podemos usar ambas herramientas para hacer los espacios más humanos, menos cuadrados, más orgánicos. Este es un punto importante en la arquitectura, ya que es nuestra máxima función. 

2. Masas, vacíos e iluminación natural



Iluminación Natural.


   

Iglesia El Rosario. El Salvador, San Salvador.
Integración de la luz natural en un espacio.

Las ventanas son definidas normalmente como elementos arquitectónicos que se ubican en un vano o hueco elevado sobre el suelo, que se abre en una pared con la finalidad de proporcionar luz y ventilación a un espacio interior.
En la iglesia El Rosario se extrajeron rectángulos de los lados de su fachada, permitiendo que entrara luz natural dentro de la cerrada edificación y rompiendo un poco con la sensación de pesadez y solidez que provoca la forma externa del edificio; pero no terminó allí, luego cubrieron esos vacíos con vidrios tinturados con colores del arcoíris, dando una sensación de luminosidad, alegría y espiritualidad. Esa atmósfera concuerda con las actividades que se desarrollan dentro de ella.


Vacíos.



Cardedeu, El Salvador, Lago de Coatepeque.

Parafraseando a Lao Tsé "El espacio es lo que hagamos con él". No debemos encajonar las extracciones en sólidos como puertas y ventanas, también el espacio en si puede ser una extracción completa y eso puede darle una gran fuerza a la edificación, haciendo que se convierta en un edificio atemporal (Y dependiendo de los materiales) encaje perfectamente en el espacio por su simplicidad. Como es el caso de Cardedeu. En él podemos observar que no son necesarias puertas y ventanas e incluso las cuatro paredes ya preestablecidas para un espacio interior, ya que con la posición correcta podemos hacer que entre la necesaria luminosidad, ventilación, y sin olvidarnos de la circulación.

Maquetas de extracción.

Cada edificio es una extracción diferente. Sus ventanas, sus gradas, sus puertas, sus elevadores y la lista sigue. La atmósfera que querramos darle a ese espacio depende mucho del tamaño de los vacíos que dejemos. Vacíos grandes dan sensaciones de importancia y magnanimidad mientras que los pequeños pueden ser acogedores y restringentes. 

Masas.





  

Espacios interiores pequeños bien aprovechados.

En un contexto como el nuestro, de nulo espacio disponible para construir, debemos aprovechar al máximos los pocos espacios libres que quedan. La maximización de este recurso es de vital importancia; esto puede lograrse tomando de ejemplo las imagenes adjuntas. Ordenar todo, que cada cosa tenga su lugar y no ver a los lados, si no que hacia arriba a la hora de buscar construir. 


1. ATMÓSFERAS: Sensaciones, colores y materiales


Las atmósferas son de mucha importancia. Vayamos a dónde vayamos siempre estaremos rodeados de algo. Incluso en espacios abiertos, estamos rodeados de cielo y tierra.

Peter Zumthor habla en su ponencia sobre nueve pilares importantes para la creación de atmósferas. Luz, materiales, temperaturas, funcionalidad.
Cuando trabajamos en un espacio, debemos pensar en el como una atmósfera; como un mundo aparte pero no excluido de su alrededor. Debemos de pensar en qué materiales, qué temperatura quiero darle, cómo van a afectar los materiales a la temperatura del espacio y si ese era mi cometido; además dónde consigo esos materiales, si son disponibles en mi área. Tenemos que apelar a la parte subconsciente de nuestras mentes, a recuerdos y experiencias que nos hagan sentir algo. Todo esto encaminado a las actividades que serán desarrolladas allí dentro ya que las decisiones afectaran cómo se desarrollaran todo dentro de ese espacio, afectaría la energía y el ánimo en general. Al menos todo debe estar en la misma sintonía.

En conclusión; nosotros, como arquitectos, tenemos que nunca olvidar ponernos en los zapatos de nuestros usuarios. Ver lo que ellos ven, sentir lo que ellos sienten. Sería una gran tragedia  insensibilizarnos a los pequeños detalles que hacen una gran diferencia. 




 VRS